Vuelta a casa. Y para combinar celebraciones, vida social, naturaleza y deporte, qué mejor manera que deportivear un poquito. Así que nos ponemos en
marcha. Empezamos por Arnedillo, que está cerquita de casa. Tenía un recuerdo
raro por la última vez que estuvimos allí, coincidiendo con un gastro, en el
que la gente no paró de volar. Sin embargo esta vez las vías me gustaron un
montón, y aunque de segun porque hacía meses que no escalaba disfrute un montón.
Juan, como siempre a tope de motivado y dándolo todo en cada pegue. Arnedillo
es genial. Nunca me cansaré de este pueblo. Buena roca, buen clima, buenas
vistas, buen vino, buena gente, tranquilidad para dormir, y las pocicas gratis.
Todo lujo.


Seguimos por Vadiello. Cambiamos Gasteiz por Zaragoza, y
seguimos con la vida social y el deportiveo. Tras ver una conferencia chulisísiisima
con musiquilla en directo y todo, de Nicolás Favrese en Groenlandia, vemos al
sueco, el mejor amigo de Juan, al que echamos un montón de menos por aquí. Nos
vamos a Vadiello. Iñaki, Jorge, Dani, Jorge Galve, Alex, Diego, Mirta, Juantxi
y yo. ¿Y las chicas mañicas dónde estábais?. Estuve muy agustirrinín, pero os
eche de menos. Vane, Anica, Amara..me dejasteis solita, y estos chicos no paran
de volar. Esto con nosotras no pasa,eh!!.
Y de ahí, rumbo al Pirineo..Qué bonito está todo. Es
preciosa la primavera. Y está todo tan verde y empieza a florecer, y hay tanto
agua..que resulta emocionante hasta viajar en coche. Llegamos a Rapún, cerquita
de Sabiñánigo. Y a escalar. Hay un sector de iniciación, que me permite hacer
unas cuantas vías, de primer para ir rodando. Así que feliz. Una escuelita
chula, plaquita vertical, aunque un pelín resbaladiza.


De ahí
a Lescún. Queremos subir al Petretxema, desde Francia. Yo no conozco esta zona,
y me muero de ganas, y Juan de mostrarme las famosas Agujas de Ansabere. Según
nos vamos adentrando en el Pirineo Francés, los picos se van dulcificando por
cumbres más redondeadas, el agua brota y el verde deslumbra. Igualito al
Pirineo Navarro. El tiempo está regular, mucha niebla. Tomamos un vinico en el Hostal
Le Pic d´Anie, que nos sirve la encantadora Madamme Matilde. Tenemos que volver
aquí, que me gusta. Cenamos y a dormir. Me despierto con el ruido de la lluvia de tormenta.
Juan dice que fé ciega en la meteo. Que gozada estar cerca de alguien tan
optimista, yo me hubiese quedado una horita más e hilo! a escalar. Juan me
anima y nos vamos de paseo. Pero la niebla cada vez se hace más espesa. No veo
nada, no sé dónde estoy, ni lo que tengo alrededor. Me voy desmotivando, hasta
que ya no veo ni a Juan ni a Zelan. No
quiero subir así. Serviría de entrenamiento, pero todavía es pronto y podemos
aprovechar el día. Así que a Vadiello.







Recuperamos temperatura enseguida, incluso la sobrepasamos
en algunos momentos del mediodía, la excusa perfecta para echar una siestilla. Las
vías fáciles en Vadiello, no son muy bonitas. Son plaquerillas, pero tampoco
de placa disfrutona. Aún así, hacemos algo. Juan sigue tachando y listo!.
Qué
felicidad!!!
Patri