9 sept. 2013

ATACANDO EL DOME DE NEIGE EN ECRINS



ATACANDO EL DOME DE NEIGE EN ECRINS

Nunca habíamos pisado Alpes ni Jon ni yo, así que estamos con muchísimas ganas de llegar. Optamos por la opción de la zona de Ecrins porque es la más cercana a Euskadi. Nos dejamos aconsejar por otros conocidos que han estado en la zona porque hablándonos tan bien no podemos resistirnos. Nuestros dos objetivos principales en este viaje son los barrancos y el Dome de Neige, no tanto la escalada porque este año hemos entrenado poquito y estamos flojos en roca. Pero como en Alpes hay para elegir lo que se quiera...

Una vez llegamos a Ailefroide nos acercamos a la oficina de turismo para pedir el teléno del Refuge des Ecrins porque nos dicen que es indispensable reservar porque es una cima muy popular y sino seguro que está lleno. Tuvimos bastantes dificultades para comunicarnos con la chica de la oficina ya que solamente sabía hablar en francés, ni siquiera sabía inglés (¿pero cómo contratan a alguien que no sabe mas que francés en una zona turística donde te vienen personas de todas partes?). De todas formas Jon después de mucho esfuerzo comprueba que el refugio tiene las comunicaciones cortadas y no hay manera de reservar. Así que ni cortos ni perezosos decidimos arriesgarnos a subir sin reserva porque... ¡quién dijo miedo!

Pasando Ailefroide se sigue la carretera hasta que no se puede continuar. Allí hay un parking desde donde comienza la travesía. La primera parte, hasta el primer refugio (Glacier Blanc), es muy popular y suben muchas familias a pasar el día. Desde aquí ya se divisa el Glacier Blanc y caminando un ratico más llegamos hasta él. Aquí, ya estamos cada vez más emocionados. Por fin nos ponemos los crampones, cogemos el piolet y nos encordamos porque hay una zona de grietas que debemos atravesar.



Después de unas 6 horas en total llegamos por fin al Refuge des Ecrins desde donde ya divisamos todo el recorrido de mañana y la cima del preciosísimo Dome de Neige. En un principio no había sitio y nos iban a dejar dormir en la zona común pero al final parece que falta gente y nos dan sitio en una habitación con otras 22 personas, ¡qué alegría! aunque sabemos que no vamos a dormir es una felicidad tener un colchón bajo la espalda.  

 


A las 3:00h todo el mundo comienza a levantarse en el refugio y a ponerse en marcha. Hay un largo día por delante y se debe llegar al pie de la montaña antes de que salga el sol para que la nieve no esté demasiado blanda para poder subir. Para las 4:00h salimos con nuestro mochilón a la espalda y nuestros frontales encendidos para remontar el glaciar hasta el Dome de Neige. Llevamos buen ritmo, el frescor de la mañana nos hace ir ligeros. Poco a poco va amaneciendo a nuestra espalda llenando de luz nuestro trayecto.

 

Pasamos la zona de caída de seracs lo más rápidamente posible por si acaso, que nunca se sabe. Miramos hacia arriba y las palas de nieve parece que cada vez tienen un mayor ángulo de inclinación. Despacio, despacio, vamos subiendo metros y se va notando en la respiración la altura. Técnicamente no requiere de mucha habilidad pero se hace dura la subida. Además en la última parte hay una estrechez donde hay que esperar a que la gente suba y baje por el mismo lugar y se forma un poco tapón. No es muy difícil pero si caes puedes caer a una grieta o bajar rodando una pendiente bastante larga.

Jon va tirando de mi, animándome, mostrándome que ya no quedan muchos metros, pero aún y todo se me hace bastante duro. Por fin llegamos a la cima a 4.015 metros de altitud y disfrutamos de unas vistas increíbles, ha merecido la pena subir, hasta vemos a lo lejos el Mont Blanc. Pero una montaña se termina cuando has bajado y rápido emprendemos el descenso porque hace un viento frío en la cima que enseguida nos exige andar.

 

La bajada la hacemos bastante más rápida pero las fuerzas cada vez son menores. Después de 12 horas de subidas y bajadas y de 2.200 metros de desnivel llegamos a la furgoneta agotados pero muy muy felices por el logro realizado.



La experiencia de caminar por el glaciar, de sortear y saltar grietas, nos ha parecido algo fuera de lo normal. Es una pena que los glaciares vayan desapareciendo con tanta rapidez y que probablemente nuestros nietos no lleguen a vislumbrarlos.

¡¡¡Seguro que regresamos a los Alpes!!!
¡¡¡Pura vida!!!

4 comentarios:

Juan korkuerika dijo...

óleeeeeeeeeee ese par de alpinistas guapos!!!!! Menudo sitio más chulo ;-))
Un besico y hasta la vista alpinistaaaassssss

Patri dijo...

Alaaaaw...que chulada!la envidia me corroe Aitzi!zorionak guapis

Anónimo dijo...

Eskerrik asko, la verdad que después de esto no se si quiero que nieve o que haga sol, jajaja

jon

Aitzi dijo...

Ahora solamente queda ver las fotos, recordar los buenos momentos y pensar en la siguiente. Si nieva pues haremos actividades en nieve y si hace sol hay muchísimas otras cosas para hacer, lo malo la lluvia, jaja